"Mientras Fidel Castro come la papilla a su hora y se acuesta más temprano que de costumbre, según asegura su hermanísimo el general Raúl, el régimen unipersonal que construyó se desmorona de manera irreversible en uno de los terrenos que más le favoreció, el de los medios de comunicación, en el que supo ejercer un dominio avieso y singular.
Castro se entronizó gracias a la violencia, a la sangre y a la represión. Pero también gracias a los medios, que ahora le son internacionalmente adversos.
(...)
Como Castro no se siente amenazado en su poder dictatorial, ni con ánimo de ceder en nada, no alcanza a comprender qué cambió en el último mes en Cuba y el mundo, desde la muerte de Orlando Zapata Tamayo.
Lo que cambió fue esto: el castrismo perdió su pieza clave en el ajedrez mediático internacional. A partir de ahora no jugará más con las blancas ni con el reloj ni el juez a su favor. No hay un solo medio en el mundo libre que ignore a las Damas de Blanco o que las calles de Cuba ya no son más de Fidel, o que los opositores y periodistas están dispuestos a morirse en huelga de hambre".

Lee el artículo íntegro en El Nuevo Herald

por la libertad de los presos políticos cubanos
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