Fernando Ravsberg, corresponsal de la BBC en La Habana, analiza en su crónica sobre las elecciones de este domingo el escaso poder que tienen los representantes elegidos en estos comicios para solucionar los problemas de sus electores:

El presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Parlamento, José Luis Toledo, explicó a BBC Mundo que el delegado "tiene que ser esa palanca de trasmisión de los problemas en aras de que los que deben resolverlos, si pueden, los resuelvan".
Pero lo cierto es que el delegado está atado a lo que decidan hacer los directivos de las empresas de su localidad, los cuales no tienen ni siquiera la obligación legal de recibirlo, mucho menos la de solucionar los problemas que este plantea.
(Lea la crónica íntegra en la BBC)

por la libertad de los presos políticos cubanos
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1 Comentario:

  1. Patria Civil. dijo...

    La dificultad para hacer rápidos cambios y efectivos actos que emanan de la política de una situación de hecho, como puede ser dar empleo en una comarca; distribuir fuerzas hacia un asunto, hacer empleo, etc, está precisamente en los mandos del gremio que ostenta el poder en el asunto de cosas del corriente.

    Una persona humilde que pretenda dar respuesta de hecho a todos los conflictos materiales de sus representados tiene que tener poder. ¿Qué puede hacer o no hacer?

    La política y el derecho es pues para dirimir problemas sociales; el derecho es para descubrir las vías del camino que consigue hacer ESPACIO en el problema y darle verdadero cauce para su realización... porque, hay derechos inalienables de naturaleza social que están en la costumbre de un pueblo; costumbre que se establece desde la casa con la vida, en la escuela y en los códigos de bien con los que se pretenden, en cierta unidad, conseguir el pan, el techo y la convivencia.

    Si una estructura política no es capaz de resolver los problemas tradicionales que surgen por más vida, entonces el Estado es un estado de si mismo, de sus propias ideas, ajeno a otras que están también, de naturaleza y de derecho, dentro de los órdenes de los asuntos sociales, políticos y del derecho pero, por resolver.

    Estos derechos sociales son pues recursos administrativos en la información para la repartición de valores con los que convivir; si esos recursos y espacios administrativos que atienden diferentes asuntos no son creados, presentados, admitidos y reconocidos por todos como verdaderamente actuantes y efectivos entonces el pueblo que es representado entiende que no sirve, que no vale, que no resuelve los problemas que existen, independientemente de las ideas que las ¨altas¨ esferas tengan a bien proteger de los mantenidos que le son fieles a la idea.

    Del delegado, de la delegada, se sabe que no tienen poder efectivo en la circunstacia real que tienen ante ellos y ellas; sólo, ¿y está hecho así a posta, para escalar dentro de la estructura ya creada por los que han creado esa estructura?

    El problema es muy fuerte, corazón, y, ante la ajenización de un problema que no es suyo, la entidad delegada entiende que es imposible, que no puede hacer excepto por si mismo y decide a escalar la montaña-memoria de cincuenta años, materializado en los aparatos de administración y control del estado, en donde su actividad de superviviente entiende qué hacer, pero esta vez por si mismo.